CÓMO ENTENDER LA COMPRA PROGRAMÁTICA


La IAB ha publicado recientemente un estudio en el que señala que el 79% de los profesionales del marketing utiliza publicidad programática móvil en sus estrategias, en cambio, el 44% de los encuestados dice no entender exactamente en qué consiste o como funciona. Es decir, casi la mitad afirman no entenderla. Esto es comprensible, ya que se sustenta sobre una compleja estructura tecnológica, sobre algoritmos y millones de datos.

Aun así, anunciantes y agencias afirman que ven como sus inversiones se rentabilizan a gracias a este sistema, por lo que confían en esta fórmula que les permite conectar con la audiencia adecuada, en el momento idóneo y con el mensaje oportuno. Las marcas ven como su ROI aumenta considerablemente, y eso está permitiendo un gran desarrollo de la compra programática en todos los mercados, que a día de hoy, cuenta con una representación de más de la mitad de publicidad en display, y se cree que aumentará este porcentaje de cuota de mercado hasta situarse en el 60%. Lo que primordialmente diferencia a este tipo de publicidad de las otras opciones, es que el anunciante deja de comprar soportes, para comprar audiencias. Esto, unido al hecho de que las creatividades son mucho más precisas, y consiguen orientar cada pieza publicitaria a los consumidores a lo largo de las diferentes etapas de su proceso de compra, es lo que convierte a la compra programática en la favorita de las marcas. Además, el seguimiento y la medición de los resultados de las campañas es muy sencillo.

Todo esto se consigue gracias a la información obtenida a través de las cookies, datos que nunca son personales, para así evitar problemas de privacidad. Gracias a ellas se obtiene lo que denominamos Big Data, que se almacena, se compra, se vende, y se enriquece con los datos del propio anunciante o de las compañías especializadas en compra programática.

Por último, es importante que a lo largo de todo este proceso, el anunciante tenga claros sus objetivos, y las audiencias a las que quiere impactar para lograr el máximo retorno.

Fuente: El economista

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